El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC) prometieron que el aumento de los flujos de mercancías contribuiría a erradicar la pobreza y el hambre. ¿Cultivos alimentarios? ¿Autonomía alimentaria? Se había encontrado algo más inteligente: se abandonaría la agricultura local o se orientaría hacia la exportación. Así se obtendría el mejor partido, no de las condiciones naturales -más favorables, por ejemplo, para el tomate mexicano o la piña filipina-, sino de los costes de explotación, más bajos en estos dos países que en Florida o en California.
De repente el Banco Mundial, que prescribió este modelo de «desarrollo», anuncia que treinta y tres países van a conocer los «motines del hambre». Y la OMC se alarma por la vuelta al proteccionismo al observar que varios países exportadores de productos alimentarios (India, Vietnam, Egipto, Kazajstán…) han decidido reducir sus ventas al extranjero con el fin -¡qué desfachatez!- de garantizar la alimentación de su población. El norte se ofende rápidamente por el egoísmo de los demás. Es porque los chinos comen demasiada carne, por lo que los egipcios se quedan sin trigo… Leer más
Publicado por: Sócrates Mercedes.-

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