Sadam Husein nunca se quejó de las condiciones de su prisión

El difunto dictador iraquí, Sadan Husein, solía pedir a los guardias que le custodiaban que le trajeran flores, durante los tres años que estuvo retenido por las fuerzas estadounidenses antes de ser cobardemente ejecutado en diciembe del 2006

Este y otros secretos fueron desvelados hoy por el diario internacional en lengua árabe “Al Hayat“, que publica por primera vez fragmentos de los diarios que el dictador iraquí escribió durante su reclusión.

El ex presidente de Irak tampoco quería que sus ropas entraran en contacto con los uniformes de los guardias que le custodiaban, al ser colgadas en el tendedero de la prisión, y así lo exigió en reiteradas ocasiones. “Temía que los guardias me contagiaran alguna enfermedad de trasmisión sexual”, confesó Sadam en sus escritos.

Las fuentes aseguraron que el ex presidente iraquí nunca presentó ninguna queja acerca de las condiciones en las que se encontraba en esa prisión.

El dictador pasaba la mayor parte de su tiempo leyendo el libro sagrado de los musulmanes, el Corán, rezando y escribiendo sus memorias, en las que repasó su vida, desde su niñez hasta sus últimos días en prisión, según revelaron las fuentes militares.

Entre los detalles de su vida está su intento de aprender inglés mientras estaba en el instituto y antes de iniciar su carrera política, idioma que intentó recuperar con la ayuda de sus carceleros. Texto original: 20 minutos

Publicado por: Sócrates Mercedes.-

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