Es un deber ineludible recordar el asesinato de Amín Abel

Santo Domingo/EN.- El asesinato del dirigente izquierdista, ingeniero Amín Abel Hasbún, del cual se cumplen hoy 38 años, constituye uno de los crímenes más horrendos cometidos en el país.

Abel Hasbún, íntegro y de sólidas convicciones, fue asesinado de un balazo en la nuca el 24 de septiembre de 1970, en presencia de su esposa embarazada y de un hijo de dos años de edad.

Su residencia en la calle Moca casi esquina San Martín había sido allanada por un contingente policial acompañado del ayudante fiscal del Distrito Nacional, doctor Tucídides Martínez Howley.

La señora Mirna Santos, esposa de Abel Hasbún, había implorado al fiscal Martínez Howley que no lo dejara solo con el cabo Luis Hermógenes López Acosta, porque lo iban a matar.

Pero el representante del Ministerio Público ni siquiera se compadeció de la desesperación y el clamor de la dama. Desde entonces el crimen permanece como una daga en la conciencia de los sectores sensibles.

Provoca horror e indignación el asesinato sólo por sus ideas políticas de un profesional valioso, que se había graduado con honores tanto en La Salle como en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), y que se destacó por su integridad y nobleza.

Duele más que la justicia social y los valores por los que murió Abel Hasbún sean todavía una quimera.


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