Uno queda frío al leer que costosos frigoríficos, sin instalar, arden en San Juan de la Maguana. El fuego consumió doscientos millones de pesos inútilmente arrinconados en el traspatio de la Regional de Agricultura. Aquí siempre hablamos de la falta de continuidad entre una administración y otra. Lo que hace la anterior, lo deshace la posterior. El caso que nos ocupa es mucho peor: Hipólito dejó a medio hacer la instalación de frigoríficos y Leonel congeló su terminación. En el ínterin, lenguas de fuego derriten la helada promesa para los vegetales de la zona. La desidia es nuestra verdadera pobreza. hfigueroa

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