El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz.
Se cuenta que cuando el reino de Lu estaba pasando por dificultades financieras su rey quiso establecer subidas de impuestos y para ello pidió la opinión de Confucio. Uno de los estudiantes del sabio dijo: si el pueblo vive en la abundancia ¿Cómo podría el gobernante estar fuera de ella? Si el pueblo sufre escasez ¿Cómo puede el gobernante alcanzar la abundancia? Al oír esto Confucio y los demás recomendaron al monarca enriquecer al pueblo como solución eficaz a los problemas financieros. La historia ilustra de manera clara lo que se debe hacer y ningún gobierno hace. Lo demás, irresponsabilidad. hfigueroa
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