Segunda etapa (homo electus): se convierte en un híbrido interespecífico, pues sobre él se producen presiones encontradas, las del pueblo y las de los sectores de poder y el imperio (generalmente éstas últimas son más poderosas). El homo electus, ya hibrido y en el poder, se hace solemne, misterioso, silencioso y siempre muy olvidadizo.
Tercera etapa: al final de su metamorfosis cuatrienal, ya lo hemos visto, le salen cuernitos, las orejas se le ponen puntiagudas y le crece una barbita larga y fina. Ya no sonríe. Es huraño y desconfiado. A menos que busque reelegirse. Colombo . . . fuente: Clave Digital
Publicado por: Sócrates Mercedes.-
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