el silencioes más peligroso.Julian Assange, el fundador de Wikileaks, es considerado ahora prófugo de la justicia y de la
responsabilidad. La policía internacional (Interpol) lo ubicó en su lista de
más buscados, después de emitir una orden de detención internacional.
ejecuciónde los responsables de la mayor filtración de documentos clasificados en la historia de este país.
ciberguerracontra Wikileaks, sino que evalúan presentar cargos criminales contra el sitio y su fundador.
combatiente enemigoy sea enjuiciado por un tribunal militar fuera de territorio estadunidense, donde no tendría derechos constitucionales.
Eso es lo que espero que podamos hacer, dijo ayer ante el pleno de la cámara baja.
cierto grado de respetabilidada algo que
es dañino a Estados Unidos y a nuestros intereses de seguridad nacional, dijo en entrevista con The Daily Beast.
sea quien sea dentro de nuestro gobierno, el que filtró esa información es culpable de traición, y creo que algo menos que la ejecución es una pena demasiado bondadosa, declaró mientras participaba en un acto para promover su nuevo libro para niños ¡No puedo esperar por la Navidad! También acusó de irresponsabilidad periodística a The New York Times por publicar el material.
Ese es un guión que todo gobierno emplea cada vez que hay una filtración. Esa es la mejor justificación que pueden usar: de que hay vidas en riesgo, indicó en entrevista con la radio BBC de Londres.
De hecho, las vidas sí están en riesgo, como resultado del silencio y mentiras que se revelan en estas filtraciones.
matar al mensajero.
antiestadunidense, y su ideología
antiautoritaria, entre otras. Recientemente fue objeto de acusaciones criminales por violación sexual, delito que él niega y sostiene que sí tuvo relaciones con dos mujeres, previa aceptación de ellas, y hace dos meses la justicia sueca retiró los cargos por falta de pruebas, sólo para resucitarlas justo este mes.
loco, ante la divulgación de los Papeles del Pentágono.
motivacionespersonales para filtrar la información y las posibles consecuencias sangrientas de su decisión, se empieza a dar vuelta al enfoque del contenido de los documentos: del mensaje, al mensajero.
fugitivoestá bien ubicado. The Independent reporta que Scotland Yard sabe exactamente dónde reside y hasta tiene su número telefónico, porque Assange le dio los datos a la policía de Inglaterra al llegar a ese país en octubre. Su abogado, Mark Stephens, insistió ante los medios que su cliente no se está escondiendo y que había concedido varias entrevistas breves donde se encuentra.
sería territorio legal nuevo, señaló Steven Aftergood, experto en asuntos clasificados de la Federación de Científicos Americanos, en entrevista con Salon. Argumentó que “una fiscalización de Wikileaks establecería un precedente horrendo que con el tiempo es casi seguro que se aplicaría a otros que publican información controversial” o sea, los medios.
¿Por qué es importante este drama?, pregunta Tom Hayden, uno de los dirigentes nacionales del movimiento estudiantil contra la guerra en los años sesenta y hoy importante estratega y analista progresista en Estados Unidos. “No por filtraciones ‘que ponen en riesgo vidas’, como dice el establishment, sino porque las puertas cerradas del poder necesitan ser abiertas a la revisión pública”.
edad del secretoen este país, con guerras, ejércitos y decisiones secretas. Cuando se le preguntó ¿cuál es el propósito de tanto secreto?, concluyó:
Como siempre enfatizó Howard Zinn, el temor oficial de que el pueblo estadunidense pudiera rebelarse si nos enterábamos de los secretos que se guardaban.
dramadesde el punto de vista de Wikileaks y sus seguidores, vía Twitter: http://twitter.com/wikileaks.
La transferencia de unos 10.000 presos se ha llevado a cabo bajo los términos negociados entre Washington y el régimen iraquí en el SOFA (siglas en ingles de Acuerdo del Estatuto de las Fuerzas) de 2008 que proporcionaba una cobertura legal a la ocupación estadounidense tras expirar el mandato de la ONU para la presencia de las fuerzas militares estadounidense en el país.
Este es el mismo acuerdo que pide la retirada completa de las fuerzas estadounidenses de Iraq para finales de 2011. El gobierno Obama mantiene actualmente unos 50.000 soldados de combate en el país. Aunque la Casa Blanca proclamó a bombo y platillo el mes pasado que había terminado la “misión de combate”, las tropas estadounidenses siguen entrando en combate, más concretamente el domingo pasado cuando una unidad estadounidense proporcionó fuego de apoyo a fuerzas iraquíes que combatían contra insurgentes al noreste de Bagdad.
Según la parte del acuerdo que se refiere a los presos, Washington accedió a poner bajo control iraquí las prisiones en las que hay presos capturados por las fuerzas iraquíes, lo que incluye Camp Cropper, cerca del Aeropuerto Internacional de Bagdad, Camp Taji, al norte de Bagdad, y Camp Bucca, cerca de la ciudad de Basora al sur de Iraq. Según el informe de AI, a fecha de 1 de enero de 2009 había 15.500 iraquíes encarcelados en estos tres campos estadounidenses.
Camp Bucca se cerró en setiembre del año pasado y las autoridades estadounidenses trasladaron a los presos a custodia iraquí o a los otros dos centros de detención estadounidenses que quedaban. En marzo se entregó a las fuerzas de seguridad iraquíes el control de Camp Taji, mientras que el 15 de julio se entregó al régimen de Badgdad el control de Camp Cropper, entre cuyos presos hay altos cargos del anterior gobierno de Sadam Husein y de su partido en el poder, el Partido Ba’ath.
Entre estos presos entregados a los carceleros iraquíes está Tariq Aziz, de 74 años, ex-ministro de Exteriores de Iraq. Badie Arif, abogado de Aziz, afirmó que su cliente no espera sobrevivir a esta transferencia. “Aziz me dijo que estaba seguro de que lo iban a matar porque tiene demasiada información”, declaró a Reuters. “Dijo: ‘Me matarán directa o indirectamente, o bien impidiéndome conseguir medicación o envenenándome la comida’”.
Las fuerzas de ocupación estadounidenses siguen teniendo presos a unos doscientos “presos de alto valor” en la cárcel de Karkh a las afueras de Bagdad.
En su informe titulado “New Order, Same Abuses: Unlawful Detentions and Torture in Iraq” [“Nuevo orden, los mismos abusos: detenciones ilegales y tortura en Iraq”] AI señala en relación al SOFA: “En ninguna parte del acuerdo se hace mención alguna a las obligaciones de derechos humanos de cada Estado”.
“Las fuerzas de seguridad de Iraq han sido responsables de violar sistemáticamente los derechos de los detenidos y se les ha permitido hacerlo con impunidad”, afirmaba en el informe el director de AI para Oriente Medio y Norte de África, Malcolm Smart.
“A pesar de ello, las autoridades estadounidenses, cuya trayectoria en relación a los derechos de los detenidos ha sido tan pobre, han entregado ahora a miles de personas detenidas por las fuerzas estadounidenses para que se enfrenten a este catálogo de ilegalidad, violencia y abusos, renunciando así a toda responsabilidad en relación a sus derechos humanos”.
Es una clara violación del derecho internacional el que cualquier gobierno transfiera detenidos a un régimen en cuyas manos se enfrentan a la tortura o a otras violaciones graves de los derechos humanos. Estas transferencias ponen a Washington en una situación de violación del derecho internacional y de los tratados que regulan la tortura, y lo convierten en culpable de otro crimen de guerra más derivado de la guerra de agresión emprendida en marzo de 2003.
Como deja claro el informe, la gran mayoría de las personas presas en cárceles iraquíes, incluyendo aquellas entregadas por las fuerzas de ocupación estadounidenses, nunca han sido acusadas y mucho menos juzgadas. Muchas fueron detenidas en redadas sobre la base de informaciones suministradas por informantes pagados o capturadas en redadas estilo operación de captura.
La mayoría de estas personas están detenidas según la ley antiterrorista adoptada en 2005 que estipula la pena de muerte para aquellas personas que “provoquen, planeen, financien [atentados terroristas] y todas aquellas que permitan a los terroristas” llevar a cabo atentados. También estipula la cadena perpetua para cualquier persona que oculte o dé “cobijo a terroristas”.
La minoría de personas que han sido llevadas ante un tribunal son acusadas a base casi únicamente de confesiones que se obtienen rutinariamente bajo tortura. “Muchas personas han sido acusadas por el Tribunal Penal Central de Iraq (CCCI, en sus siglas en inglés), incluyendo a cientos de personas que posteriormente han sido condenadas a pena de muerte sobre la base de confesiones supuestamente obtenidas a consecuencia de la tortura”, afirma el informe.
El informe de AI hace un catálogo de los bestiales métodos empleados por los carceleros e interrogadores de Iraq: “Violación o amenaza de violación. Golpear con cables y mangueras. Suspensión prolongada por las extremidades. Electroshocks en las partes sensibles del cuerpo. Romper las extremidades. Quitar las uñas de los dedos de los pies con alicates. Asfixia utilizando una bolsa de plástico en la cabeza. Perforar el cuerpo con taladros. Obligar a sentarse en objetos cortantes como botellas rotas”.
El informe señala que estos “son sólo algunos de los métodos de tortura utilizados por las fueras de seguridad iraquíes contra hombres, mujeres y niños”.
El informe cita uno de los casos más conocidos en el que se utilizó la tortura para obtener una confesión: el caso de Mohammad al-Daini, miembro seglar sunní del Parlamento iraquí y claro oponente al primer ministro Nouri al-Maliki, que fue acusado de ser responsable de un atentado terrorista en 2007 en el edificio del Parlamento dentro de la Zona Verde de Bagdad.
La policía antiterrorista del régimen iraquí hizo una redada de doce personas asociadas con al-Daini, incluyendo a siete de sus sobrinos y otros familiares y a sus guardaespaldas, los mantuvo incomunicados y sin acusación en su prisión situada dentro de la Zona Verde. “Desaparecieron” realmente y a sus familiares se les negó durante meses toda información acerca de su paradero.
El Relator Especial de derechos humanos de la ONU concluyó que todas las personas detenidas en relación al caso fueron “maltratadas gravemente, incluyendo el ser golpeadas con cables, ser suspendidos en la celda de los pies o de las manos durante dos días, o [padecer] electroshocks. A algunos les pusieron bolsas negras en la cabeza o eran asfixiados durante minutos hasta que el cuerpo se ponía azul, y ello varias veces seguidas. También se les introdujeron barras de plástico en el ano. Igualemnte fueron amenazados con la violación de miembros de la familia. Fueron obligados a firmar y a poner su huella digital en confesiones preparadas que se recogieron el 24 de febrero de 2009. A consecuencia de los malos tratos varios de ellos tienen heridas visibles en varias partes del cuerpo. Muchas de estas personas han perdido un peso considerable. Riyad Ibrahim Jassem [al-Daini] padece problemas en el hígado a consecuencia de las torturas padecidas”.
El informe de AI señala que aunque el Relator Especial de la ONU pudo dar los nombres de las personas responsables de torturas, “no se tiene noticia de que las autoridades iraquíes hayan emprendido acción alguna contra ellos”. Se cree que los 12 detenidos continúan en prisión todavía sin haber sido acusados de nada ni juzgados.
El informe cita también casos de presos menos conocidos, como Nasrallah Mohammad Ibrahim, un trabajador de una compañía de electricidad de 41 años y padre de seis hijos, al que los soldados estadounidense se llevaron de su lugar de trabajo en enero de 2008; Youssef Ali Jalil, un estudiante de 25 años que fue detenido en noviembre de 2008 por los soldados estadounidenses y entregado a una prisión iraquí en 2009 donde le han golpeado repetidamente; y Ahmad, un obrero de la construcción de 50 años y su hijo Mounir, estudiante universitario de 20 años que fueron detenidos por las fuerzas de seguridad iraquíes y llevados a la infame cárcel secreta en el viejo aeropuerto Muthanna, donde fueron golpeados, sometidos a electroshocks y asfixiados con bolsas de plástico hasta que firmaron las confesiones
También se cita un informe del Comité de Derechos Humanos del Parlamento iraquí que envió una delegación a la cárcel de mujeres en al-Kadhimiya, donde oyeron de las presas que habían sido violadas repetidamente durante los interrogatorios después de haber sido detenidas.
En una cantidad significativa de casos la tortura acaba en la muerte. El informe cita el caso de Riad Mohammed Saleh al-Oqaiba, de 54 años, que fue detenido en septiembre de 2009 y encarcelado en la Zona Verde de Bagdad antes de ser trasladado a la cárcel secreta de aeropuerto Muthanna donde murió en febrero de 2010.
“Se dice que durante el interrogatorio le golpearon tan violentamente en el pecho que le rompieron las costillas y el hígado resultó dañado”, señala el informe. “Murió el 12 o 13 de febrero a consecuencia de un derrame interno. Semanas después se entregó el cuerpo a su familia con un certificado de defunción que señalaba que la causa de la muerte había sido un fallo cardíaco”.
AI hace también referencia a un caso espantoso de muertes de presos ocurridas el 12 de mayo de 2010, cuando siete presos murieron de asfixia al ser trasladados desde Camp Taji a la cárcel al-Rusafa. El informe señala que “se metió a casi cien presos en dos camionetas sin ventanas que normalmente sólo podían llevar a unas 20 personas cada una”.
Como deja claro el informe, quienes llevan a cabo la tortura y el asesinato de los presos gozan de una completa impunidad. AI afirma que aunque se ha anunciado que se van a investigar algunos de los casos más atroces que se han hecho públicos, en ningún caso ha habido informes con sus conclusiones. Y añade: “En algunos parece que se ha suspendido e incluso detenido a guardias de la prisión casos y a oficiales de seguridad de baja graduación en relación a los abusos cometidos, pero inmediatamente se les concede una amnistía y son liberados”.
Al llevar a cabo la transferencia de más de 10.000 presos iraquíes a manos del régimen en Bagdad apoyado por Estados Unidos el gobierno Obama es cómplice de crímenes aún más horribles que los cometidos bajo el gobierno Bush por las fuerzas estadounidense en [la cárcel de] Abu Ghraib. Traducido del inglés por Beatriz Morales Bastos
[1] http://uruknet.info/?p=m69691&fb=1
Fuente: http://www.wsws.org/articles/2010/sep2010/amne-s14.shtml
Heroína afgana en los vuelos que regresan del frente. La noticia refuerza la sospecha sobre los intereses económicos reales que hay detrás de la guerra de Afganistán.
La noticia, difundida el lunes por
El tráfico «militar» de heroína descubierto entre las bases de
Pero lo más probable es que sea la punta del iceberg o, mejor dicho, las migajas de un tráfico mucho más importante y organizado que sus principales gestores ―militares y servicios secretos usamericanos― dejan a sus aliados, evidentemente más torpes que ellos a la hora de encubrirlo.
Hace tan sólo unos meses la prensa alemana había revelado que una de las principales agencias privadas de «contratistas» encargada de la logística de las bases de
El año pasado causó sensación la revelación, en el New York Times, de que Walid Karzai, hermano del presidente afgano y principal traficante de droga de la provincia de Kandahar, llevaba varios años a sueldo de
«Los militares usamericanos no combaten la producción de droga en Afganistán porque les reporta 50.000 millones de dólares anuales: son ellos quienes transportan la droga al exterior con sus aviones militares, no es ningún misterio» declaraba en el verano de
Ya en 2008 la prensa rusa, basándose en informaciones de los servicios secretos no desmentidas por el embajador de Moscú en Kabul, Zamir Kabulov, revelaba que la heroína sale de Afganistán a bordo de los aviones de carga militares usamericanos rumbo a las bases de Ganci, en Kirguizistán, e Incirlik, en Turquía.
En el mismo periodo un artículo publicado en el diario británico The Guardian se hacía eco de los insistentes rumores sobre la práctica de esconder la droga en los ataúdes que salían por vía aérea de Afganistán con destino a otros países, repletos de heroína en lugar de cadáveres de soldados.
«Las pasadas experiencias de Indochina y Centroamérica ―se leía, también en 2008, en el sitio Huffington Post― sugieren que
En 2002 el periodista usamericano Dave Gibson, de Newsmax, citaba una fuente anónima de los servicios secretos de su país según la cual «
Según el historiador usamericano Alfred McCoy, principal investigador de la implicación de
Los hechos y el sentido común parecen confirmar la tesis de McCoy: tras la invasión de 2001, la producción y distribución del opio afgano (y de la heroína) se recuperaron hasta alcanzar niveles nunca vistos, pulverizando en pocos años las cifras de la época talibana; mientras tanto los ejércitos de EEUU y
Cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿Por qué los aparatos militares y de inteligencia usamericanos, que en teoría se encargan de la seguridad nacional e internacional, están tan interesados, desde hace decenios, por el control del narcotráfico? ¿Por la venalidad de sus vértices corruptos? ¿Con el fin de recaudar fondos para operaciones encubiertas? ¿No habrá detrás de esto algo más estratégico y sistémico que, en última instancia, también esté relacionado con la seguridad?
El director general de la oficina de
«La mayor parte de las ganancias del tráfico de droga, un volumen impresionante de dinero, se incorpora a la economía legal con el reciclaje» afirmaba Costa en enero de 2009. «Esto significa introducir capital de inversión, fondos que terminan también en el sector financiero, que se encuentra bajo una evidente presión [a causa de la crisis financiera global]»
«El dinero procedente del narcotráfico es actualmente el único capital líquido de inversión disponible» proseguía el director de
Fuente: http://it.peacereporter.net/articolo/24157/Narcoguerra
El noveno aniversario de los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos debería ser un momento para reflexionar sobre la tolerancia. Debería ser un día de paz. Sin embargo, el fervor antimusulmán que existe aquí, sumado a la continuada ocupación militar estadounidense de Iraq y a la escalada de la guerra en Afganistán (y Pakistán), todo unido, alimenta la idea de que, de hecho, Estados Unidos está en guerra con el Islam.
El 11 de septiembre de 2001 unió al mundo contra el terrorismo. Todo el mundo, al parecer, estaba con Estados Unidos, en solidaridad con las víctimas, con las familias que perdieron seres queridos. Ese día será recordado por las generaciones futuras como el día que se llevó a cabo el infame acto de asesinato masivo coordinado más resonante de principios del siglo XXI. Pero ese no fue el primer 11 de septiembre asociado con el terror:
El 11 de septiembre de 1973, en Chile, el presidente legítimo Salvador Allende muere en el marco de un golpe militar apoyado por
El 11 de septiembre de 1977, en Sudáfrica, el líder contra el apartheid Stephen Biko fue golpeado dentro de una camioneta de la policía. Murió al día siguiente.
El 11 de septiembre de 1990, en Guatemala, la antropóloga guatemalteca Myrna Mack fue asesinada por militares que contaban con el apoyo de Estados Unidos.
Del 9 al 13 de septiembre de 1971, en Nueva York, se produjo un levantamiento en la cárcel de Attica, durante el cual la policía del estado de Nueva York asesinó a treinta y nueve prisioneros y guardias e hirió a otros cientos.
El 11 de septiembre de 1988, en Haití, milicias de derecha llevan a cabo un ataque durante una misa celebrada por el padre Jean-Bertrand Aristide en la parroquia de San Juan Bosco de Puerto Príncipe en el que asesinaron al menos a trece fieles e hirieron al menos a otras setenta y siete personas. Más tarde, Aristide sería elegido presidente dos veces y dos veces derrocado por golpes de Estado apoyados por Estados Unidos.
Si hay algo que es el 11 de septiembre, es un día para recordar a las víctimas del terror, a todas las víctimas del terror, y para trabajar por la paz, como hace el grupo “Familias del 11 de Septiembre por un Mañana de Paz”. Formado por personas que perdieron seres queridos el 11 de septiembre de 2001 en el ataque a las Torres Gemelas, su misión podría servir como un llamado nacional a la acción. En su página web escriben: “Transformar nuestro dolor en acciones por la paz es nuestro objetivo. Al desarrollar y abogar por opciones y acciones no violentas en nuestra búsqueda de justicia, esperamos romper los ciclos de violencia engendrados por la guerra y el terrorismo. Reconociendo nuestra experiencia común con todas aquellas personas afectadas por la violencia a lo largo y ancho del planeta, trabajamos para crear un mundo más seguro y con más paz para todas las personas”.
El estudio de “Democracy Now!” estaba ubicado a pocas cuadras de las Torres Gemelas. Estábamos transmitiendo en vivo cuando cayeron. Durante los días siguientes, miles de folletos con las fotos de los desparecidos volaban por todas partes, con los números de teléfonos de los familiares para llamar si se reconocía a alguien. Me recordaban a los carteles que llevaban las Madres de Plaza de Mayo en Argentina, esas mujeres con pañuelos blancos en la cabeza que marcharon valientemente semana tras semana portando fotos de sus hijos desaparecidos durante la dictadura militar que vivió ese país en los años 70.
También recuerdo la constante corriente de fotos de jóvenes del ejército asesinados en Iraq y en Afganistán y ahora, cada vez más frecuentemente (aunque aparecen menos en las noticias), las fotos de quienes se suicidan tras haber sido varias veces convocados a combate.
Por cada víctima de Estados Unidos o de
Mientras una multitud descontrolada y furiosa intenta impedir la construcción de un centro comunitario islámico en el bajo Manhattan (en un edificio vacío, ignorado durante años y dañado, a más de dos cuadras de la zona cero), un “ministro” evangélico de Florida está organizando para el 11 de septiembre el “Día Internacional de Quema del Corán.” El General David Petraeus afirmó que la quema, que ha suscitado protestas en todo el planeta, “podría poner en peligro a las tropas”. Y está en lo cierto. Así como también pone en peligro a las tropas el bombardear a civiles inocentes y sus hogares.
Al igual que Vietnam en los años 60, Afganistán tiene una decidida resistencia armada local, entregada a su causa, y un profundamente corrupto grupo en Kabul enmascarado como gobierno central. La guerra está ensangrentando al vecino país, Pakistán, igual que
Poco después del 11 de septiembre de 2001, mientras miles de personas estaban reunidas en los parques de la ciudad de Nueva York y mantenían vigilias improvisadas a la luz de las velas, un autoadhesivo apareció en carteles, pancartas y bancos de plaza. En él se leía: “Nuestro dolor no es un grito de guerra”.
Este 11 de septiembre el mensaje sigue siendo —dolorosa y lamentablemente—oportuno.
Hagamos del 11 de septiembre un día sin guerra.
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
| Traducido por Fernanda Gerpe y Democracy Now! en español |
Fuente: http://www.democracynow.org/es/blog/2010/9/9/11_de_septiembre_un_da_sin_guerra
Aunque esta organización se ha caracterizado durante años por su seriedad, resulta muy difícil que se pueda calcular, a nivel mundial, la existencia real del desempleo juvenil cuando millones de muchachos en edad laboral deben dirigirse al sector terciario para buscar algún sustento, o no se presentan en las oficinas de empleos porque se aburren de recibir noticias negativas o en muchos países no aparecen ni registrados en los censos de población.
Quién puede conocer cuántos jóvenes se encuentran desempleados en Chiapas, Neuquén, Manzini, Choluteca, Antofagasta, Goiania, Bangalore, Rawalpindi, solo por citar algunas de las millones de ciudades y pueblos en el mundo, que en su mayoría no poseen controles fidedignos.
Cierto que la OIT ha realizado un esfuerzo encomiable por dar a conocer la situación de incertidumbre y desatención que viven millones de jóvenes en el orbe, pero sin temor a equivocaciones, se puede afirmar que la cifra duplica la señalada por esa organización internacional.
La OIT parte del presupuesto de que en el mundo solo existen 610 millones de jóvenes económicamente activos entre 15 y 24 años y de estos 81 millones estaban desempleados lo que representa 7,8 millones más que en 2007. La tasa en ese índice negativo pasó de 11.9 % en 2007 a 13 % en 2009.
Con atino, la organización advierte sobre el “riesgo de un legado de esta crisis en términos de una generación perdida que ha abandonado el mercado laboral tras ver desaparecida toda esperanza de trabajar y lograr una vida decente”.
El documento señala que las tasas de desempleo juvenil han demostrado ser más sensibles a la crisis que las de adultos, y que tardarán más en recuperarse.
En un intento por enmendar la enorme diferencia que pueda haber entre las cifras aportadas y las posiblemente existentes, la OIT puntualiza que en las economías en desarrollo, donde vive el 90 % de los jóvenes, la juventud es más vulnerable al subempleo y la pobreza.
Añade que en los países de menor ingreso, el impacto de la crisis se traduce en menor cantidad de horas trabajadas, en reducción de salarios para los pocos que pueden mantener una ocupación formal, y en un aumento del empleo vulnerable en la cada vez más poblada economía informal con riesgos sociales unidos a la falta de motivación y a la inactividad prolongada.
De los registrados en las plantillas oficiales, 152 millones de jóvenes, o sea, el 28 % en el mundo, trabajaron en 2008 pero permanecieron en la pobreza extrema en hogares que viven con menos de 1,25 dólares por persona por día. En los últimos años, tanto en naciones desarrolladas como en desarrollo, se ha verificado la proliferación de bandas juveniles en el comercio de las drogas, asaltos armados y en la comisión de diferentes delitos.
Aunque para el Director General de la OIT, Juan Somavía, “los efectos de la crisis económica y financiera amenazan con exacerbar la escasez de trabajo decente que ya existía entre los jóvenes”, lo cierto es que en muchos países, por mantener un sistema neoliberal, de libre comercio y privatizaciones, el Estado se ha desentendido de brindar apoyo a la población en general, lo cual ha conllevado a situaciones desesperantes.
El resultado es que la cantidad de jóvenes atrapados en la pobreza laboral ha crecido, y ese círculo persistirá si los gobiernos no toman medidas para resolverlo. En ese sentido, el estudio de la OIT, sin sancionar al sistema capitalista por esas calamidades, destaca la gravedad del costo de la inactividad entre los jóvenes y advierte que “las sociedades pierden la inversión en educación. Los gobiernos no reciben aportes a los sistemas de seguridad social y deben aumentar los gastos en servicios de apoyo”.
Al dedicar un espacio a las naciones desarrolladas, indica que las tasas de desempleo juvenil aumentaron en 4,6 puntos porcentuales entre 2008 y 2009 y asegura que la cifra de 17,7 % registrada en 2009 es la más alta jamás registrada desde que (1991) se dispone de datos regionales. Datos oficiales (comprenden solo a los que se apuntan en un registro laboral) señalan que el número de jóvenes entre 15 y 24 años, que quieren trabajar pero no encuentran empleo en los países ricos, pasó de 8,5 millones en 2008 a 11,4 millones en 2009.
En Gran Bretaña, el 25 % de los jóvenes carecen de motivación para buscar empleo e intentar integrarse en el mercado de trabajo mientras en España, es del 15 %.
Pero cómo se podría determinar realmente la cifra de jóvenes sin vinculación laboral en el planeta, cuando solo en Estados Unidos, Organizaciones No Gubernamentales reportan más de 16 millones de desocupados en general, la gran mayoría jóvenes que no concurren a los registros.
O cómo se pueden contabilizar los que al arribar a los 18 años no encuentran oportunidades en poblaciones de Bangladesh, Paquistán, India, Haití, Honduras, Rumania, Bulgaria, Grecia, Italia, etc.
Innegablemente que el informe de la OIT, aunque con evidentes lagunas, abre aristas que hacen pensar a muchos gobiernos sobre la lamentable situación que provocan las políticas neoliberales implantadas por un capitalismo que se olvida de la solidaridad humana en detrimento de sus propios pobladores.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Una investigación sobre los cuatro primeros años de la docena que gobernó República Dominicana el doctor Joaquín Balaguer entre 1966 y 1978 aclararía muchos conceptos negativos que ahora se presentan como ejemplos a imitar. Existe una cronología diaria de los acontecimientos que fueron, en alguna medida, importantes para la sociedad dominicana. Esta ofrece una visión general de los hechos y muestra una importante relación de causa y efecto en cuanto a la represión y la corrupción.
Si se divulgara aquel momento histórico, la pregunta que asaltaría la mente sería: ¿cómo pudieron sobrevivir al espanto balaguerista los que optaron por no claudicar ante el invasor ni contra la criminalidad de la posguerra?
Desde el 1º de julio de 1966, cuando tomó posesión de la Presidencia el doctor Balaguer, la prensa verdaderamente libre denunciaba diariamente los atropellos cometidos por las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. El lavado de cerebro al que estuvieron sometidos los guardias y policías, los llevaba a ver comunistas en todo aquel que hablara de democracia y de respeto a la Constitución.
Para estos uniformados, aquella era una lección ya sabida. Lo que en 1966 le enseñaron los invasores en nada se diferenciaba de lo que habían asimilado durante la tiranía trujillista. La filosofía de Gobierno de Trujillo y la Doctrina de Seguridad Nacional auspiciada por Estados Unidos durante la guerra fría, eran una la continuación de la otra.
Habían aprendido desde tiempo atrás cómo abusar, torturar y asesinar con la garantía establecida de que ningún tribunal los juzgaría por esos delitos. Luego de una relativa pausa de apenas cuatro años entre la muerte de Trujillo en 1961 y la invasión estadounidense de 1965, la tiranía tomaría cuerpo de nuevo, esa vez con Joaquín Balaguer a la cabeza, digno heredero de El Jefe.
Sería peor entonces, porque los militares fueron fortalecidos con más impunidad, así como con armamento moderno, vehículos y artillería que nunca antes habían tenido.
En medio de aquella vorágine de sangre inocente se destacaba el valiente papel desempeñado por un sector de la prensa dominicana. Sosteniendo mucha conciencia social y estando muy comprometido con el buen ejercicio del periodismo, desde las páginas de la Revista ¡Ahora! y El Nacional su personal se atrevía a publicar los desmanes balagueristas. Y por ese digno ejercicio del rol que les correspondía esos medios fueron considerados como subversivos. Se ejercían presiones de todo tipo para evitar que los visionarios editoriales de Freddy Gatón Arce, director de El Nacional, tomaran cuerpo en la ciudadanía.
La objetividad y profesionalismo en los análisis de la Revista ¡Ahora!, hechos por Rafael Molina Morillo y un destacado grupo de intelectuales, mantenían vivo el espíritu libertario de los dominicanos. Pero en lugares como Cotuí y las demás provincias, donde quien reinaba era un Capitán del Ejército, esa revista y el periódico vespertino tenían que ser comprados y leídos a escondidas por ser considerados material comunista.
Volviendo sobre aquellas páginas de la historia dominicana reciente, no puede escatimarse asombro al apreciar cómo el presidente Leonel Fernández Reyna osa adjudicarse el título de continuador de la obra del doctor Balaguer. Cierto que, en su afán de imitar a aquel Balaguer, se ha visto obligado a modificar los métodos seguidos aunque sigue gobernando sin escuchar los reclamos del pueblo. No en balde los dominicanos han sabido, con su lucha, imponerle condiciones a los opresores de siempre hasta frenarlos un poco.
Todavía se trata bajo esta administración del Estado de coartar los medios de comunicación que no son sumisos al derroche gubernamental, tal como acaba de suceder con la clausura forzada de Clave Digital y de Clave semanal.
Todavía se crean millonarios a la carrera, como todavía evaden el castigo los militares y policías que se han convertido en la principal fuente cotidiana de muertes violentas.
Quizás es tiempo de volver a preguntarse: ¿cómo podemos sobrevivir al actual espanto neobalaguerista los que optamos ahora por no claudicar ante la corrupción y el irrespeto absoluto a las leyes y la Constitución?
Las colecciones de ¡Ahora! y El Nacional son una magnífica fuente para aprender a enfrentar el arquetipo que han tomado como referencia los actuales gobernantes. Que de democráticos nada tienen. HD
Funcionarios de empresas periodísticas se rasgan las vestiduras al opinar sobre el financiamiento de tres mil dólares que la embajada de Estados Unidos aportó a Clave Digital en el año 2004 para que pudiera empezar a publicarse.
En aquel momento, Clave Digital era apenas la ilusión de un grupo de jóvenes periodistas que buscaba eludir el implacable bloqueo de muchas noticias que los grandes periódicos consideran impublicables. Esos soñadores buscaban que el pueblo dominicano se enterara del código del silencio que impera entre gobiernos y empresas periodísticas. Una especie de “omertá” que los grandes capitales tácitamente aceptan para reforzar la complicidad entre el poder político y el poder empresarial.
Aprovecharon en estos días una declaración pública de la legación estadounidense para calificar ese financiamiento parcial como “cuestionable y limitante para la independencia periodística”. Otro funcionario empresarial calificó este hecho como grave y dijo lamentarlo mucho. “Muchísimo”, agregó. Estos funcionarios aprovechan el histórico descrédito de la política estadounidense en República Dominicana para presentarse como referentes éticos. A pesar de que comparten complicidades, negocios, secretos y silencios con los gobiernos y con la embajada estadounidense, ahora quieren presentarse como arquetipo del ejercicio profesional.
“El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.”
La historia de las principales empresas periodísticas dominicanas está íntimamente vinculada a la tiranía de Trujillo y a las ocupaciones militares de Estados Unidos. Para no hurgar muy lejos en el pasado recordemos el gobierno provisional que siguió a la gran crisis nacional de 1965. Luego de firmada el Acta de Reconciliación, el propósito fundamental de los ocupantes estadounidenses fue celebrar unas elecciones, supuestamente, democráticas. Pero para que los comicios pudieran ser creíbles, el país debía recibir las informaciones desde una sola fuente, la controlada por los ocupantes. Los que trazaban esa política, consideraban imprescindible que los periódicos conservadores de mayor circulación en el país, El Caribe y Listín Diario, volvieran a circular. Sus ejecutivos habían desertado desde la zona constitucionalista porque su perversa manipulación de las informaciones fue evidenciada.
Se buscaba entonces el predominio de un tipo de pensamiento único como el creado por Walter Lippmann, durante la Gran Guerra Total, 1914 a 1919. Lippmann consideraba que, para implantar un nuevo modo de gobernar, había que movilizar las conciencias ciudadanas a favor del poder predominante. Las fuerzas estadounidenses de ocupación no podían permitir que la plena libertad de expresión pudiera reinar en República Dominicana. Los medios escritos que circulaban desde la zona constitucionalista, la Revista ¡Ahora!, Patria y La Nación eran los únicos medios que había tenido el pueblo dominicano para establecer diferencias entre las fuerzas enfrentadas. Y el gobierno de Estados Unidos estaba decidido a hacer lo que fuera necesario para impedir que esas ideas de soberanía continuaran difundiéndose.
Fue así como alrededor de la medianoche del martes 5 de octubre de 1965, un enorme estruendo conmovió la ciudad de Santo Domingo. El edificio donde estaba instalada la revista ¡Ahora! fue destruido por una explosión de gran magnitud. No había lugar a dudas de que aquella era una acción de sabotaje con fines políticos. El ocupante necesitaba el silencio de ese medio de comunicación que defendía la soberanía. Era imprescindible que no se escuchara más el mensaje patriótico que pregonaba la Revista ¡Ahora!, así como los periódicos Patria y La Nación.
Menos de un mes después del brutal acto de sabotaje contra la Revista ¡Ahora!, el 3 de noviembre de 1965, el Listín Diario y El Caribe volverían a ser publicados. Esta reaparición fue posible en gran medida gracias a una donación de Estados Unidos por 300 mil dólares a cada uno de esos medios. Esa cantidad de dólares de 1965 equivaldría a más de dos millones de dólares de 2010, algo así como 77 millones de pesos dominicanos de estos días. Mientras, la Revista ¡Ahora!, La Nación y Patria fueron impedidos de circular.
He ahí el punto de partida de una historia de complicidades, secretos, silencios y negocios que no pueden olvidarse. Esa larga soga que llevan a rastras las principales empresas periodísticas conlleva gran riesgo porque, cada vez que pretendan pontificar sobre lo que no son, alguien podría pisarla y hacerlos caer. HD
Un manto de impotencia arropa a los dominicanos, que azotados por la delincuencia y la corrupción, se han vuelto indiferentes a todo los que ocurre en nuestros alrededores frente a tantos hechos delictivos, que en otras condiciones conmovería y sacudirían los cimientos de la sociedad.
Esa impotencia, ante la concepción y aceptación de que los delitos son premiados, y por tanto, los delincuentes son ahora los símbolos de los nuevos paradigmas, en que todos queremos participar, ya que el brillo y los oropeles que traen apareados tales ocurrencias, estimula a que muchos busquen los medios para llegar al disfrute de los bienes terrenales.
Cayendo en el limbo de la impotencia, se crean situaciones muy particulares, que no solo es un fenómeno dominicano, sino que las sociedades en casi todos los países atraviesan el proceso de desmoronamiento moral, en donde conviven apareados lo moralmente correcto con su opuesto.
Las riquezas, disfrutándose en casi todos los países desde hace 20 años, después del derrumbe del comunismo a finales de la década del 80 y principios de la siguiente del siglo pasado, estimularon la libre empresa, la liberalización de los sistemas económicos y políticos e indujo a la globalización.
Pese a las crisis recurrentes de la globalización, ésta es por la cual se incita a las naciones a no despegarse del sistema de un capitalismo sin frenos, estimulando, lícita o ilícitamente, a que nos enrolemos para disfrutar de los placeres hedonistas de la vida.
Pero ese sentimiento generalizado de impotencia, encierra un germen muy peligroso para la futura estabilidad, ya que en esa aparente conformidad, ante la voracidad de los delincuentes, políticos, narcotraficantes, etcétera, podría estimular el surgimiento de quienes, imbuidos de un mesianismo redentorista, atraigan a toda una muchedumbre de desanimados, sin fe en el futuro, para embarcarse en aventuras, que casi por lo general salen más costosas para las sociedades, que entusiasmadas creían que se sacudirían de la impotencia ante tanta maldad acumulada que ahogan a los pueblos.
Y los casos de naciones que han caído en la impotencia, arrojándose en brazos del primer redentor que les diga que va a cambiar el sistema imperante, encontrando una enorme adhesión popular, pero en poco tiempo se derrumban las ilusiones. Ahora hay países que han caído en un nefasto populismo, empobreciéndose, otrora eran naciones ricas y con grandes recursos, que ahora son distribuidos a otras naciones a nombre de una hermandad hemisférica de curioso color y objetivos.
Ese es el gran peligro de la sensación de impotencia que poco a poco se va adueñando del espíritu de los dominicanos, que ven crecer en su alrededor toda clase de problemas sociales y morales.
Ya casi ningún acontecimiento conmueve los sentimientos, cualquiera fuera su origen, desde los crímenes más horrendos cometidos por los sicarios, o los vídeos pornográficos al alcance de todos, o las aspiraciones de personajes que ya una vez hundieron al país, o el descubrimiento de los hechos más increíbles en el negocio de las drogas, o los engaños con sofismas de los funcionarios para ocultar sus ambiciones o sus errores.
Y la impotencia crece frente a un estado de cosas que no nos conduce por el mejor camino del desarrollo. Escrito por: FABIO R. HERRERA-MINIÑO/HD