En 1991, Dan Gookin escribía DOS for Dummies, un libro sobre el famoso sistema operativo de computadoras, escrito en un lenguaje sencillo y en formato para principiantes tecnológicos. Desde ese entonces la serie de libros “For Dummies” se ha convertido en un éxito editorial, logrando diversificarse a otras líneas temáticas y a diversos idiomas. Su más reciente publicación es la segunda edición (agotada la primera en 2009) de lujo y en español, del libro “Agosto para tontos”, una especie del famoso Manual del Perfecto Idiota, un poco más serio y menos panfletario por suerte.
Basta con dar una ojeada a sus páginas dotadas de conocimiento práctico, desde las cuales se describe el gran esfuerzo que las autoridades dominicanas realizan para combatir el consumo de las llamadas sustancias prohibidas (las drogas legales no se combaten), en especial a través de los cinco centros de atención al adicto diseminados en toda la República, mecanismos de salud pública creados desde el primer gobierno del “Destino”, para dar asistencia especializada a ciudadanos en condiciones de drogodependencia.
Son de antología sus capítulos sobre los resultados de la aplicación del Plan Nacional de Control de distribución territorial de narcóticos, de larguísima y burocrática denominación, en especial la parte que explica a la población el uso frecuente de las chichiguas y parapentes tucanos, artefactos regalados por el gobierno de Burkina Fasso (la patria de los hombres íntegros según la lengua nativa), en el ultimo paseo del “Destino” a África. Han sido de gran utilidad para limitar la visibilidad de los pilotos de aviones narcovoladores.
En las páginas centrales de este fenómeno narrativo se destaca por intenso y extenso, el capítulo dedicado a los traficantes de narcóticos (los traficantes de otras drogas son prósperos empresarios). Desde sus párrafos puede notarse el agudo olfato analítico del escritor, sobre todo al realizar una taxonomía del perfil del narcoempresario, como si hubiera llegado del planeta Marte o se hubiera escapado en una capsula de la galaxia de Andrómeda.
Extrañe mucho no encontrar en sus últimos capítulos algunas referencias sobre las sociedades liquidas y virtuales, esas de caretas complejas y productoras de adicciones complementarias a las “sustancias prohibidas”, en especial a la telebasura, el frivo-consumo y el bulto-prestigio.
Al final del texto se hace una apología al gran esfuerzo desplegado por la administración del “Destino” para combatir caiga quien caiga y hasta las últimas consecuencias a los ciudadanos de tercera (los de primera son honorables socios a lo largo del tiempo) al amparo de la ley 50-88 sobre drogas y sustancias controladas y sus decretos complementarios, 288-96 y 253-97.
Cuando termino de leer el texto, tengo la TV encendida, y me deslumbra el rostro tranquilo y sonriente de Sobe (mi amiga desde mis reflexiones del 9 de enero de este año) al lado de Mery Peláez,en el segundo juzgado de instrucción de la capital de Duarteland. Entonces me vienen a la mente las declaraciones del titiritero de los medios de manipulación, en pose de conferencia de prensa en Puerto Rico…En nuestro país “No habrán vacas sagradas”, tenia razon, solo farsantes y tontos... eliga usted el orden magistrado. Carlos De Peña Evertsz/CD
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