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“Aquí nunca ocurre nada”

       Escrito por: FEDERICO HENRÍQUEZ GRATEREAUX (henriquezcaolo@hotmail.com)
“Aquí nunca ocurre nada”.  Esa es una frase muy socorrida para explicar que no habrá reacción pública ante ningún crimen, despojo o abuso de poder.  Se estima que la insolidaridad, el miedo, el empeño en conservar a toda costa un privilegio burocrático, inhibe cualquier manifestación de protesta.  La gente se limita a murmurar; y aun eso, con mucho cuidado… por temor a los delatores.  Los “expertos” dominicanos en psicología social son también “historiadores” y “antropólogos”.  Este es “un país de vagos”; fuimos colonizados “por presidiarios, sinvergüenzas, ignorantes, fanáticos religiosos”.  Disfrutan al decir que Santana, Báez, Lilis, Trujillo, hicieron siempre lo que les dio la gana.
Por tanto, “no pasará nada”; hagan lo que hagan los delincuentes, digan lo que digan los obispos, roben lo que roben los políticos, ninguna persona moverá un dedo para cambiar esa situación penosa.  Sólo llegamos a la formulación de burlas, a los chistes auto-incriminadores y pesimistas.  Esta “filosofía sado-masoquista” sirve como estimulo a los mayores desmanes: “no te preocupes, aquí todo se olvida, aprovecha tu oportunidad de enriquecerte”. Don Américo Lugo escribió que en Santo Domingo “ni el crimen mismo es mancha perdurable”.
Cuando Trujillo inició su régimen tiránico la población del país apenas sobrepasaba el millón; actualmente tenemos diez millones de habitantes.  En la época de Trujillo la población rural constituía el 80% de la población total.  Las ciudades eran pequeñas, fácilmente controlables por la policía.  Ahora es a la inversa: la población rural es una proporción insignificante de la población total.  Las estadísticas de las empresas de comunicación indican que –para fines prácticos- cada dominicano posee un teléfono celular.  Están permanentemente  “conectados”.  Es cierto que todavía quedan analfabetos en la RD; pero son “analfabetos cultos”.  La radio, la televisión, las técnicas audiovisuales de difusión publicitaria, los han incorporado a la vida ciudadana.
Franklin Almeyda, ministro de lo interior, ha dicho que es necesario “desarmar a la población civil”.  Si hay que “desarmar” la población  es porque tiene armas, concluimos.  Las tiene porque las necesita para defenderse de los delincuentes.  Se ha dicho mucho que el contrabando de armas se hace por la frontera dominico-haitiana, donde no existe control “de nada”.  Obviamente, en RD ya puede ocurrir “de todo”.
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El libre mercado revive el comunismo

 Escrito por: Koldo (el.nacional@codetel.net.do)
La mayoría de los rumanos considera que su vida era mejor cuando gobernaba el Partido Comunista que con el advenimiento de la “democracia” y el “libre mercado” del capitalismo.
Y no lo digo yo, lo dicen los rumanos. Tampoco soy yo quien les hizo la pregunta sino el Instituto para la Investigación de los Crímenes del Comunismo y de la Memoria del Exilio Rumano (IICMER) cuya labor consiste en educar a la población sobre los males del comunismo, y para la que debe ser frustrante descubrir hasta qué punto van a necesitar reeducar a los rumanos que todavía no se han ido a mendigar por Europa y persisten en sobrevivir en su país.
Un 60% de los entrevistados tiene una visión positiva del comunismo y lo considera una buena idea que no se había llevado a la práctica en Rumanía de la mejor manera, mientras sólo el 23% piensa que la vida es mejor hoy. El resto daba una respuesta neutral o no sabía o contestaba.
La mayoría de los encuestados valoraba del comunismo la disponibilidad de puestos de trabajo, las dignas condiciones de vida y la vivienda garantizada.
Para mayor desazón del instituto rumano que realizó la encuesta, sólo el 7% de los entrevistados afirma haber sufrido en carne propia el comunismo, y apenas el 15% considera que Ceausescu fuera un mal dirigente frente a un 25% que lo valora como positivo para el país.
A destacar también en la encuesta el hecho de que a mayor economía de mercado más se añora el comunismo. Si en el 2006 la misma encuesta había reflejado un 53% de adhesión al comunismo, cuatro años más tarde ya anda por el 60%.
Y no son sólo los rumanos los que, en la medida que han pasado a disfrutar las bondades del capitalismo, más añoran su historia comunista.
Según otra encuesta realizada el pasado año por el Centro de Investigación estadounidense PEW, el 35% de los polacos, el 39% de los checos,  el 42% de eslovacos y lituanos, el 45% de los rusos, el 62% de los búlgaros y ucranianos, y el 72% de los húngaros  también considera que la vida bajo el capitalismo es peor que durante el periodo comunista.
Y semejante evocación de la nostalgia está teniendo lugar cuando apenas tienen estos países poco más de veinte años de bondades capitalistas para las que pronto, a juzgar por el rechazo, se les acaba la paciencia.
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Proconsumidor y la supervisión bancaria

       Escrito por: EDUARDO JORGE PRATS (e.jorge@jorgeprats.com)
La prensa se ha hecho eco del match entre el Instituto Nacional de Protección al Consumidor (Proconsumidor) y la Superintendencia de Bancos respecto a la obligación de los bancos de registrar los contratos de adhesión ante Proconsumidor, entidad que, mediante su resolución No. 05-2010 ha dado un plazo de 120 días, contados a partir del 22 de septiembre del año en curso, para que todas las instituciones, incluyendo las financieras registren los mencionados documentos ante la citada entidad.
El Superintendente de Bancos, Haivanjoe Ng Cortiñas, según declara la propia directora de Proconsumidor, Altagracia Paulino, afirma que si Proconsumidor desea revisar esos contratos “debe pedirlo al órgano regulador” (El Día, 27 de octubre de 2010, pág. 6).
Si todo quedase hasta ahí, parecería que nos encontramos ante un conflicto más entre autoridades, tan típicos y frecuentes en un país que, como la República Dominicana, se caracteriza porque cada funcionario se pretende una isla autónoma de poder. Pero ese no es el caso.
Lo que está en juego aquí son cosas muy importantes: la protección del consumidor y la autonomía de la supervisión bancaria. Ninguno de estos principios debe ser erosionado por un irresponsable populismo regulatorio que eche por el suelo no solo los derechos de los consumidores sino también la estabilidad de un sistema bancario cuya solidez radica no solo en su solvencia y liquidez sino también en su gestión.
¿Quién tiene la razón jurídica en este conflicto? No hay dudas que el Superintendente de Bancos.
Y ello así por un elemento establecido por la propia Ley General de Protección al Consumidor, cuyo artículo 135 dispone que “cuando se trate de casos que sean materia de leyes sectoriales, el consumidor o usuario reclamará sus derechos con apego a los procedimientos establecidos en dichas leyes y sus reglamentos.
En caso de contradicción entre las disposiciones de la presente ley con  las disposiciones contenidas  en las leyes sectoriales y sus reglamentos, se aplicará la disposición que resulte más favorable al consumidor. En caso de duda, prevalecerán las disposiciones de la presente ley”.
Lo que consagra el antes citado artículo es el principio de especialidad en virtud del cual la protección de los consumidores en los sectores regulados, como es el caso de la banca o telecomunicaciones, se rige por la ley especial del sector regulado, pues se sobreentiende que el corazón de la auyama lo conoce el cuchillo y que, por tanto, quién mejor que el propio regulador del sector, que conoce las interioridades del mismo, para proteger a los usuarios de ese sector.
Ese principio de especialidad solo cede cuando la norma general es más favorable al consumidor.
En el caso específico de los usuarios de los servicios bancarios, la Ley Monetaria y Financiera establece que los contratos bancarios deben reflejar los compromisos de las partes, que debe entregarse al cliente  un ejemplar del contrato en donde figure de modo desagregado el costo efectivo de la operación y que las operaciones activas y pasivas del banco deben publicitarse de modo tal que se reflejen las auténticas condiciones financieras de las mismas y se eviten situaciones engañosas (artículo 53).
 Todo esto ha sido reglamentado por la Junta Monetaria, la cual ha definido los casos de contratos abusivos, dándole a la Superintendencia de Bancos un control preventivo sobre los modelos de contratos, al tiempo de crear un servicio de reclamaciones al interior de la Superintendencia, que despacha aquellos casos no resueltos satisfactoriamente ante las oficinas de clientes de los bancos.
Todo esto lo sabe muy bien Proconsumidor, que hasta suscribió un Acuerdo de Cooperación Interinstitucional con la Superintendencia de Bancos, que ahora pretende desconocer, poniendo en jaque la supervisión efectiva de un sector que, como el bancario, está regulado por la entidad que la Constitución ha establecido para ello: la Junta Monetaria, que es el órgano rector tanto del Banco Central como de la Superintendencia de Bancos. Se trata, por tanto,  de una inconstitucional invasión de una autoridad administrativa sobre la esfera regulatoria exclusivamente reservada a la Administración Monetaria y Financiera y, además, el intento de hacer prevalecer normas ordinarias sobre la Ley Monetaria y Financiera, verdadera ley super orgánica y de aplicación siempre preferente. HD
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La foto de un traidor

       Escrito por: AMPARO CHANTADA
La historia que voy a contar tiene por escenario un pueblito de 600 habitantes, en el oeste de Francia. Una sola sala tiene ese ayuntamiento. Es la sala del consejo municipal. Ésta es adornada con una galería de retratos de los 23 jefes de Estado que se han sucedido desde el primero, Adolfo Thiers (1871) hasta el ultimo Nicolás Sarkozy. Entre esos retratos de jefes de Estado franceses, uno de Felipe Petain, entre los retratos de Lebrun su antecesor y Auriol, su sucesor. Felipe Petain fue el militar glorioso de la Primera Guerra Mundial pero el traidor a la Resistencia y colaborador de los alemanes durante la II Guerra Mundial, acusado de colaboración y antisemitismo, es prohibido en Francia, exaltar la memoria de ese personaje.
Sin embargo, el alcalde de ese pueblito, llamado Gonneville s/ Mar decidió asumir los riesgos judiciales y exhibir su retrato. Hasta que lo vio un forastero, que informó al prefecto (gobernador de la provincia) sobre el hecho y éste aconseja al alcalde guardar el retrato. El alcalde se niega. Se va a la justicia.
El tribunal administrativo acaba de dar su veredicto: se debe respetar el principio de neutralidad en los servicios públicos, que se opone a que los edificios públicos expresen opiniones políticas, religiosas o filosóficas.
El tribunal no  acogió el argumento del ayuntamiento sobre la larga serie de retratos históricos y su deseo de no interrumpir la serie; además el ayuntamiento argumentaba que el municipio “era muy apegado a su pasado y a la Historia y que no admitía  ver destruida una exposición objetiva de retratos de jefes del Estado francés, por beneficios de consideraciones personales y marcadas por una subjetividad sin fronteras”. 
A pesar de esa argumentación, el ministerio público subrayó que el retrato “encarnaba el régimen de Vichy, colaboracionista con el III Reich” y ordenó que se bajara el retrato de su lugar de exposición.  Queremos traer ese ejemplo a colación para que los historiadores dominicanos y el pueblo en general sepan que, 65 años después, la memoria histórica del pueblo es defendida por el Estado francés, que prevalece la idea de una democracia “dirigida” sobre los intentos de desmemoriar a los ciudadanos, que no han sufrido las consecuencias de una actitud vergonzosa que se opuso a la del General de Gaulle. HD
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Democracias de electores, no de ciudadanos

La Organización de Estados Americanos (OEA) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentaron recientemente su informe sobre el estado de la democracia en América Latina 2010.
Al igual que en el informe 2004, se utilizan dos conceptos claves para evaluar los sistemas políticos latinoamericanos: la democracia de electores y la democracia de ciudadanos, y nuevamente se plantea que las democracias latinoamericanas son de electores. Esto indica que en los últimos seis años no ha habido grandes cambios.
¿Por qué plantea el informe que las democracias latinoamericanas son de electores y no de ciudadanos, y cuáles son las consecuencias? A continuación resumo algunos de los principales planteamientos.
Primero, son democracias electorales porque hay elecciones competitivas, pero estas democracias registran fuertes desigualdades sociales y mala distribución del ingreso. En las últimas décadas, el 10% más rico de la población latinoamericana ha recibido en promedio 37% del ingreso, mientras el 40% más pobre ha recibido sólo 13%. Con tanta desigualdad, no es posible avanzar en la reorganización del poder que requiere una democracia para garantizar amplios derechos ciudadanos.
Segundo, en América Latina el Estado es débil para atender las demandas de la ciudadanía, y fuerte para servir a las élites. Esa debilidad del Estado latinoamericano es la razón por la que hay serios problemas de desigualdad socioeconómica, baja institucionalidad, falta de transparencia, altas tasas de homicidios, dominio de amplios territorios por el narcotráfico, y vastas zonas fuera del alcance de la ley.
Tercero, un Estado ineficiente malgasta los recursos públicos y no logra que las políticas públicas se ejecuten a favor del bienestar ciudadano; además, un Estado así convierte la democracia en un sistema ajeno a la ciudadanía.
Cuarto, la pérdida de representación del sistema democrático se produce cuando se generaliza la percepción de que los gobernantes no representan, es decir, cuando la población siente que los representantes a quienes les han delegado el poder dan la espalda a las necesidades y expectativas de los representados. En esta situación se corre el riesgo de que el sistema democrático pierda legitimidad.
Quinto, el estudio de los partidos en América Latina indica que existe una conexión entre la crisis de representación y el apoyo a la democracia. Mientras más débil es el vínculo entre las élites gobernantes y la ciudadanía, menor es el compromiso de la gente hacia el régimen democrático. Si la crisis de representación se agudiza, la gente puede sentirse más inclinada a aceptar un sistema autoritario. Por eso la crisis de representación conduce frecuentemente a la crisis de la democracia.
Sexto, para mejorar las democracias latinoamericanas se necesita generar mayor igualdad de riqueza y poder, mayor transparencia en la rendición de cuentas, combatir la corrupción pública y privada, mayor nivel de participación popular en la gestión pública, combatir la delincuencia y aumentar los niveles de seguridad ciudadana.
Podría decirse que el informe 2010 ha reiterado muchos de los planteamientos de 2004. De todas formas, siempre es positivo que los organismos internacionales repitan los problemas para que los gobiernos, incluido el dominicano, no pueden hacerse cien por ciento los tontos.
El desafío irresuelto es cómo transformar las democracias electorales en democracias de ciudadanos.
Históricamente, en los modelos clásicos de democratización, la burguesía se interesó en hacer el Estado más eficiente y presionó a los políticos para lograrlo. Uno de los graves problemas de América Latina es la miopía de la burguesía, que se acomoda a explotar y obtener grandes ganancias sin importarle las garantías colectivas que permiten construir ciudadanía. Rosario Espinal/SIN
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La columna de Miguel Guerrero

El problema de la educación básica y secundaria en nuestro país no radica en el incumplimiento de una ley  para controlar las tarifas de los colegios privados. Simplificar de esta manera la profunda crisis del sistema educativo dominicano equivale a perpetuar las graves deficiencias del sector y condenarnos a una eterna degradación cuyo único resultado será el atraso y el subdesarrollo. El mal de la educación, lo que estimula el auge y encarecimiento de la enseñanza privada, sin duda de más calidad en muchos casos que la generalidad de la educación pública, es el total descalabro de esta. Buscar pretextos al fracaso del gobierno en esa área sólo conllevaría a establecer controles en fatal detrimento de lo poco salvable del sistema educativo del país. Es obvio que el tratamiento del tema, la amenaza del ministro de hacer cumplir una ley que él ha ignorado a lo largo de su penosa gestión, está íntimamente relacionada con los últimos acontecimientos alrededor del desayuno escolar, programa éste que revela en toda su dimensión los pobres criterios que dominan las políticas educativas de la actual administración, incapaz de garantizar un buen y eficiente suministro de un desayuno de por sí bajo en calorías y deprimente en presentación y contenido. Atacar la crisis del sistema de enseñanza nacional por el lado de las tarifas de los colegios constituye una estrategia para desviar la atención nacional del punto central del problema, que es el descuido y la poca atención del gobierno a la enseñanza pública. Si los planteles escolares estuvieran en buenas condiciones, con canchas deportivas, sanitarios decentes, materiales didácticos modernos, desayuno y almuerzo de calidad, como se dan en otros países, la mayoría de las escuelas de pago cerrarían. En definitiva, no se trata de un problema de tarifa, sino de la peor enseñanza pública del hemisferio. EC
Miguel Guerrero es escritor y periodista
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Una oportunidad para Leonel

Ahora que el presidente Leonel Fernández ha aclarado que no tuvo intención de negar la existencia de un grave problema de corrupción en su discurso en el acto de proclamación de las Iniciativas Participativas Anticorrupción (IPAC), merece que se le dé una oportunidad para demostrar que la participación del Gobierno en ese proyecto no es un simple aguaje disimulador.
La precisión, si no rectificación, rescata el esfuerzo auspiciado por el Gobierno mismo, por una docena de organismos internacionales y numerosas instituciones sociales para prevenir y reducir la corrupción, promoviendo la transparencia y fortaleciendo las instituciones encargadas de perseguir todo género de malversación.
Ya extrañaba el discurso del doctor Fernández, donde reducía la corrupción a casos aislados de individuos, puesto que él mismo fue de los primeros en denunciar sus escandalosos niveles, cuando en su campaña electoral de 1996 proclamó que su costo alcanzaba los 30 mil millones de pesos anuales, superior al presupuesto de gastos del Gobierno.
Y desde entonces es que el dispendio y el robo de los bienes públicos se han multiplicado a sus anchas, como indican las denuncias públicas, las fortunas de los políticos y funcionarios y las evaluaciones internacionales.
Pero lo relevante ahora es concentrar la atención en las propuestas de anticorrupción proclamadas esta semana para instaurar un régimen de transparencia y reducir la corrupción, que no han sido fruto tan sólo de la sociedad civil y los organismos internacionales, sino también de las preocupaciones de algunos altos funcionarios, de los mejores del Gobierno, como los ministros de la Presidencia, César Pina Toribio; de Economía, Temístocles Montás, y de Administración Pública, Ramón Ventura Camejo, comprometidos a darle seguimiento.
El documento final del consenso recoge 43 recomendaciones. Si bien es cierto que una parte de ellas están encaminadas a promover el cumplimiento de leyes claves como las que deben regir las compras y contrataciones, la de función pública y la de libre acceso a la información, también hay novedades importantes para la transparencia y la persecución del pillaje público.
No es lo principal, pero sí significativo que el presidente Fernández puede comenzar a demostrar su apoyo a las IPAC, convocando un acto público para proclamar el 2011 como “Año de la Transparencia y de la Rendición de Cuentas”, como se propone.
Pero como eso es muy fácil, tiene que aterrizar con otras como ordenar a la Contraloría General “no autorizar libramientos de pagos que no cumplan con la Ley de Compras y Contrataciones”, transferir a la DGCP la administración y control del portal Compras Dominicanas”, publicación inmediata de la ejecución presupuestaria, y muy especialmente la recomendación de implementar la “Cuenta Única del Tesoro” para el manejo de los ingresos y egresos de todas las instituciones del Estado, en lugar de las miles que hay y que facilitan la sustracción de lo público.
Otras de las IPAC fáciles son la creación de un índice de Costos y Catálogos de Precios de la Construcción, de un Sistema Único y Global de Suministros para el sector Salud y fortalecimiento de Promese/CAL, (previsto en el decreto 991-00), así como la creación de un Mecanismo de Monitoreo Social Permanente para las Compras y Contrataciones Públicas, el Mecanismo participativo para Concertar y Monitorizar Propuestas, y diversas campañas de concienciación ciudadana.
Tiene el presidente una gran agenda pendiente, ahora que ha reconocido el problema de la corrupción, y comenzar a dar ejemplo de transparencia, por ejemplo colocando en Internet los ingresos y egresos de su propia fundación.
Y no le costará mucho, porque el Banco Mundial, BID, la Unión Europea, la USAID y varias agencias de la ONU se han comprometido a aportar más de 15 millones de dólares para cubrir gastos. Manos a la obra, Presidente! Juan Bolívar Díaz
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Cultura de la legalidad = Seguridad ciudadana

“La represión es fundamental, pero sola no alcanza. Estoy convencido de que a la hora de combatir el crimen un profesor de escuela, un periodista o un cura son más importantes que un policía”. Leoluca Orlando.

Desde hace un buen tiempo el tema de la violencia y la seguridad ciudadana es motivo de gran preocupación para los dominicanos, a tal punto que he escuchado a algunas personas comparando a nuestro país con lo que se ha llegado a convertir México en tales materias.

Antes de abocarnos a los métodos que se han implementado para combatir la violencia y contrarrestar los niveles de inseguridad es importante destacar que no se nace delincuente, como una vez llegó a teorizar Lombroso, sino que tal fenómeno guarda relación con los procesos  de exclusión social, pobreza, marginalidad, recesión económica e informalidad; con la corrupción, así como con las estrategias estatales hacia esos renglones.

Sin embargo, en el discurso de muchos es común escuchar frases tales como “mano dura contra la delincuencia”, “tolerancia cero”, entre otras, las que están orientadas a la represión como único método contra la inseguridad y la violencia que nos afecta, pero políticas de ese tipo provoca que estos problemas únicamente sean vistos desde el ámbito policial y tienden a “judicializar” estos temas, cuando ha de tenerse claro que seguridad ciudadana implica no sólo preservación del orden público y reprimir la criminalidad, sino que hay otros valores que se protegen en el concepto de seguridad pública, igual de importantes, como lo son la vida y la integridad de las personas, así como sus derechos y libertades.

Es por ello que a la hora de evaluar los programas de seguridad, debe ponderarse que la represión, los policías, los jueces y la cárcel no son el único y exclusivo remedio, sobre todo al tratarse de problemas en que convergen diversos factores como los que se  han indicado precedentemente y que al estar relacionados con estos fenómenos, tales como la pobreza, la marginación, la desigualdad y la iniquidad, quedarán fuera de los barrotes de la cárcel, lo que propiciaría un círculo vicioso que no combatiría eficazmente los problemas de violencia y criminalidad.

Estas reflexiones nos hacen remontar a los tiempos de Rudolph Giuliani en la alcaldía de Nueva York, donde se implantó el conocido programa Tolerancia Cero,  con el cual se endureció la represión de cualquier transgresión de la ley - desde cruzar la calle fuera de los sitios señalados, lanzar basura en la calle,  mendicidad y hasta hacerse “pipí” en la vía pública, el cual si bien tuvo éxito en la reducción de la criminalidad ha sido de un alto costo para los derechos humanos y  dio cabida a la construcción de un Estado policial-penal en detrimento de más inversiones en el área social.

Las debilidades de los programas de represión como único camino para combatir la criminalidad e instaurar un clima de seguridad ciudadana han fracasado, pero a su vez han permitido que la “Cultura de la Legalidad” hoy día tenga más adeptos, es decir, que el respeto a la ley, la sujeción de todos a los mandatos de ésta se incorpore a nuestra vida cotidiana, como lo están el arroz con habichuelas y el mangú.  Cultura de la legalidad significa, imperio de la ley, obediencia y conocimiento de ésta. 

Uno de los más representativos exponentes de la cultura de la legalidad es Leoluca Orlando, el ex Alcalde de Palermo que combatió con éxito a la mafia siciliana. Éste asegura que "si aplicamos sólo la represión, asistiremos a un exceso de autoridad de la Policía y cuando a la Policía se la deja sola ocurren normalmente dos cosas: o son corrompidos o son asesinados". Leoluca pone como ejemplo el típico carro siciliano de dos ruedas, estableciendo que ambas ruedas- represión y cultura- tienen que avanzar a la misma velocidad, pues de lo contrario el carro gira sobre sí mismo y no va a ninguna parte,  existiendo el riesgo de que los policías se crean  omnipotentes y legitimados de matar.

La cultura de la legalidad propicia la reforma policial, pues se parte de la idea de que los ciudadanos apoyarán a la policía cuando estos aplican la ley, pues estarán contra ellos cuando son corruptos. En esto juega un papel preponderante la percepción que tienen los ciudadanos de sus instituciones.

Pero a pesar de que los ciudadanos de un país están llamados a cumplir la ley de manera libre y voluntaria, esto es sin lugar a dudas un imperativo ético que tiene su fundamento en la condición social de los seres humanos, pero también la educación para el cumplimiento espontáneo de la ley es una condición necesaria, aunque no suficiente, para la construcción de un Estado Democrático de Derecho, razón por la cual vemos como debilidades para el éxito de la cultura de la legalidad en nuestro país la pobre formación cívica y ética y la falta de educación de gran parte de la población dominicana.

De ahí que resulte de gran trascendencia que la cultura de la legalidad comience a ser impulsada por el Estado en la educación formal, igual en la informal y no formal, en procura de generar comportamientos acordes a las leyes, pues resultará quimérica la intervención de todos los dominicanos en la construcción de una sociedad que observe la ley si no hay formación en la cultura de la legalidad. De ahí que el papel de las escuelas, colegios, universidades, instituciones de la sociedad civil, resulte central para estos propósitos. Estamos a tiempo. KATIA MIGUELINA JIMÉNEZ MARTÍNEZ /7D
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China desplaza el centro de gravedad mundial

       Escrito por: EDUARDO KLINGER PEVIDA ( klingereduardp@hotmail.com)
Efectivamente, China va avanzando firmemente en el escenario internacional con una economía que cada día tiene un peso mayor en el mundo y va ocupando posiciones de liderazgo y referencia en múltiples indicadores. Día a día, hora a hora, minuto a minuto se registran nuevos logros del gigante asiático.
Informes de la CIA señalan que China avanza a paso acelerado a convertirse en una potencia de primer orden y que en fecha tan temprana – mucho antes de lo que algunos pensaban – como el 2020 será el más importante rival de los Estados Unidos. Ese mismo año el PIB chino se habrá convertido en el segundo en el mundo todavía solo superado por el estadounidense. Dentro de diez años el PIB chino será cuatro veces más grande que en estos momentos en tanto su PIB per cápita habrá saltado a un nivel tres veces mayor.
La CIA alerta de que muchos estudios se centran en la economía formal para el análisis de la economía china y no toman en cuenta el peso extraordinario que tiene la informal en aquella economía y que ello pudiera sustentar que la misma sea ya equivalente a un 60% de la economía norteamericana, mucho más de lo que la mayoría de los informes reconocen.
China es el país más poblado del mundo con más de 1,300 millones de personas, de las cuales un segmento creciente ingresa rápidamente a la condición de clase media, siendo ya en el 2010 el 20% de la población, pero la CIA advierte que en el 2020 será del 40% lo que quiere decir que más de 520 millones de individuos estarán en esa condición, lo que equivale a más de toda la población norteamericana y europea.
Lógicamente, las transnacionales, los inversionistas y hombres de negocios en general desplazan cada día más su atención focal desde Occidente hacia Oriente.   China desplazó ya a Alemania como primer exportador mundial, dejó atrás a Japón como segunda economía del mundo, tiene la mayor reserva monetaria del mundo, es la economía que capta más inversión en el flujo mundial, el mercado más grande para los vehículos de motor, mayor productor de acero. Mientras que en Europa se tiende a calcular que no será sino entre el 2039 y el 2041 el momento en que China pase a ser la primera potencia mundial, el Grupo Goldman Sachs calcula que ello podría ocurrir tan pronto como en el 2027.
Ya China ha desplazado a los Estados Unidos como principal socio económico en algunas importantes economías como en Indonesia y Sudáfrica y se acerca mucho en el caso de Brasil – la próxima semana hablaré de la presencia China en América Latina -.
El centro de gravedad del mundo se desplaza aceleradamente hacia Asia.
Insisto. Estudien inglés; ese idioma seguirá siendo importante en los próximos siglos, pero en este XXI ya es urgente estudiar chino mandarín. HD
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Con el rabo entre las piernas

       Escrito por: HAMLET HERMANN
De nuevo, como cada año, vuelve al seno de la Asamblea General de Naciones Unidas la votación sobre el levantamiento del ilegal bloqueo de Estados Unidos contra Cuba que ya dura medio siglo.
De nuevo, como cada año, sólo tres países apoyarán el mantenimiento del bloqueo mientras 187 naciones se opondrán a esa guerra no declarada.
Lo único que podría cambiar es el títere que habitualmente acompaña a Estados Unidos y a Israel en esta aventura que raya en la más obscena ridiculez. Pero al prepotente imperio no le preocupa vivir en el ridículo.
Veintinueve años atrás, el 9 de noviembre de 1981, publiqué en el vespertino dominicano “La Noticia” un artículo titulado: “¿Por qué odian tanto a Cuba?” El escrito conserva todavía tanta vigencia, como en aquellos días:
“Por todas esas muestras de irracionalidad es que no dejo de preguntarme por qué un país tan grande y poderoso puede odiar tanto a uno chiquito y materialmente débil. El odio no puede ser fruto de algo material, tiene que ser por algo moral, por algo intangible, algo que no puede verse con los ojos. A mi entender ese odio es fruto de la impotencia.”
“Creo tener respuestas a ese odio irracional:” “Considero que Estados Unidos odia tanto a Cuba,
“Porque los dirigentes cubanos se atreven a decirle a los halcones que gobiernan desde Washington lo que realmente merecen les sea dicho”.
“Porque los cubanos responden de sus principios y sus actitudes por ellos mismos”.
“Porque los cubanos saben que la solidaridad mundial estará, en caso de presión, en función de su capacidad para defenderse y se han preparado para ello”.
“Porque saben que si Estados Unidos invade a Cuba, donde un gobierno y su pueblo representan los mismos intereses, van a caer en el campo de batalla centenares de miles de invasores. aún cuando caigan millones de cubanos”.
“Porque saben que los cubanos no les temen a sus amenazas”.
“Porque saben que los cubanos aman la paz, pero se han preparado eficazmente para la guerra”.
“Por eso es que los gobernantes estadounidenses odian tanto a los cubanos”.
El bloqueo económico, comercial y financiero, la subversión y la guerra psicológica y propagandística han sido instrumentos permanentes de una política sistemáticamente dirigida a doblegar a Cuba. Por su carácter, el bloqueo califica como un acto de genocidio y como un acto de guerra económica, toda vez que las sanciones unilaterales contra Cuba tienen un extendido efecto fuera del territorio estadounidense. Asimismo, el actual Gobierno demócrata de Barack Obama, violando elementales normas internacionales, continúa utilizando la subversión política como arma en su agresión contra el pueblo cubano.
Es evidente, entonces, que la Casa Blanca no alberga intención alguna de producir un cambio en su política hacia Cuba, ni de cumplir con las reiteradas resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Por el contrario, Estados Unidos continúa aferrado a condicionamientos y exigencias ingerencistas inaceptables para un país soberano como condición para un cambio de política.
De ahí que a nadie sorprenda la reactivación de las recomendaciones hechas cincuenta años atrás, el 6 de abril de 1960, por Lester D. Mallory, subsecretario de Estado Adjunto para los Asuntos Interamericanos, en un memorando a Roy R. Rubottom Jr. El funcionario decía entonces:
“La mayoría de los cubanos apoya a Castro. No hay oposición política eficaz. El único medio posible para aniquilar el apoyo interno [al régimen] es provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria. Hay que poner en práctica rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica. Una medida que podría tener un impacto muy fuerte sería negar toda financiación y entrega a Cuba, lo que reduciría los ingresos monetarios y los salarios reales y provocaría el hambre, la desesperanza y el derrocamiento del Gobierno”.
Eso es lo que han hecho hasta ahora y eso seguirán haciendo porque su impotencia ante la soberanía y la dignidad de los cubanos es lo que ha multiplicado exponencialmente su odio. Pero fracasará Obama como fracasaron antes otros diez ocupantes de la Casa Blanca de Washington, quienes salieron de ese enfrentamiento con el rabo entre las piernas. HD
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La caída de la esperanza de vida en Estados Unidos

Según estudios realizados, por separado, por la Universidad de Columbia y la Organización Mundial de la Salud, Estados Unidos ha pasado en sólo diez años del puesto 24o al 49 o en la clasificación mundial de esperanza de vida, es decir, a vivir alrededor de 4,5 años menos que los longevos japoneses ó 2,2 años menos que los italianos, ubicados en el vigésimo lugar.
En 1960, los ciudadanos de EE.UU. se encontraban en el quinto lugar, sólo detrás de dos países escandinavos, Holanda y Australia. Tardaron 40 años en perder 19 puestos y sólo otros 10 en descender otros 25. Entre las causas de este auténtico colapso de su esperanza de vida figuran la obesidad, el tabaquismo, el alcoholismo, la mala alimentación, las enfermedades mal curadas, la violencia y otros problemas típicos de países que tienen un índice de desarrollo humano mucho peor.
Y ya no es tabú, ni siquiera en los principales diarios, como el The New York Times o The Wall Street Journal, hablar abiertamente de decadencia del país de Barack Obama, que inicia su noveno año de guerra en Afganistán, llegando incluso en algunos casos a describir la situación nada menos que como "el colapso del imperio estadounidense."
Diversas estadísticas, análogas a las citadas de la esperanza de vida, confirman un empeoramiento aparentemente imparable de la calidad de vida: a finales de 2009, el National Center for Health Statistics (Centro nacional de estadísticas sanitarias) colocó al país en el puesto 30 o del mundo en materia de mortalidad infantil, uno de los parámetros básicos del desarrollo. Los recién nacidos estadounidenses mueren por razones similares a las de los adultos, debido a un inadecuado modo de vida “de pobres” (para más detalles, véase http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20361522?dopt=Abstract); el número de nacidos prematuros, una de las principales causas de mortalidad infantil, es de más de dos veces el de Finlandia. Pero lo malo del asunto es que si las Naciones Unidas coinciden, en términos generales, y colocan a EE.UU. en el lugar 33 o, los cálculos de la propia Central Intelligence Agency (CIA), lo relegan a la 46 o posición, en cualquier caso, detrás de Cuba, situado en torno al 28 ° puesto, casi a la par con Italia. Además, todas las estadísticas o estimaciones relativas a 2009 ó 2010 fueron significativamente peores que las de sólo una o dos décadas atrás y, a pesar de que la crisis es un hecho global, no hay ningún otro país que registre un descenso tan acusado en los indicadores de calidad de la vida.
Incluso después de sobrevivir los primeros doce meses, los niños y los adolescentes de EE.UU. no están a salvo. Según el UNICEF, entre los veinte países más ricos del mundo, Estados Unidos es el segundo peor en lo que se refiere al bienestar infantil. Sólo precede al Reino Unido, último de una liga que contempla a los Países Bajos en el primer lugar y a Italia en el octavo. En la escuela las cosas van también de mal en peor: los estudiantes estadounidenses ocupan el puesto 27 o entre 33 o países de la OCDE en cuanto a resultados en humanidades, y el 22 o en asignaturas científicas. Esto significa que, para mantener el liderazgo, ya no basta con las prestigiosas universidades de la Ivy League y la abundancia de premios Nobel, si las masas tienen una educación muy pobre.
Hay muchas estadísticas e informes que hablan de un país que está despeñándose rápidamente, en ámbitos que van desde la escasa estabilidad del sistema bancario (de acuerdo con el Foro Económico Mundial, compite con Venezuela en el puesto 100 o del mundo) a la drástica reducción del transporte público. En las ciudades y las poblaciones menores, para hacer frente a la crisis se suprimen líneas enteras de autobuses y trenes. Las investigaciones apuntan a la deuda estratosférica para afirmar la necesidad (sic) de reducir la escuela obligatoria en algunos Estados. Todo ello sin olvidar la tragedia de más de dos millones de personas en prisión o la congelación de los sueldos de los soldados en servicio de armas. Algunos observadores del propio país hablan ahora abiertamente de decadencia del imperio. Basta con echar un vistazo a este artículo de The New York Times (http://www.nytimes.com/2010/08/07/us/07cutbacksWEB.html) o a este otro de The Wall Street Journal (http://online.wsj.com/article/SB10001424052748704913304575370950363737746.html) para entender que, al otro lado del Atlántico, algo muy importante está sucediendo con una rapidez inesperada.
The Wall Street Journal, la Biblia del capitalismo mundial, cuenta en el artículo mencionado la renuncia a asfaltar miles de carreteras en diversas regiones de Estados Unidos porque ya no hay dinero para hacerlo. John Habermann, profesor de la Universidad de Purdue, concluye que Estados Unidos está regresando a la edad de piedra, refiriéndose a la piedra picada sobre la que los deben conducir los ciudadanos del país que inventó la cultura del automóvil. Si el profesor John Habermann, que ha impartido recientemente un taller titulado Back to the Stone Age (De vuelta a la Edad de Piedra), dedicado precisamente a la reaparición de caminos de tierra, exagera en cuanto al tamaño del salto hacia atrás, Glenn Greenwald, de Salon, y muchos con él, están de acuerdo en algo que hace sólo diez años hubiéramos considerado impensable de ver en el curso de nuestras vidas: el colapso de EE.UU. Rebelión
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El “Memorial” televisivo de Nuria, Alicia y Zapete

Escrito por: JACINTO GIMBERNARD PELLERANO
Es que los gobernantes necesitan, aunque les desagrade –y les desagrada-, que les digan la verdad de lo que acontece en su país. Sin cubrir el bizcocho con capas de suspiro y grageas de colores.    Comúnmente dicen  que el Presidente de la República es la persona mejor informada de la nación. Yo tengo mis dudas. No sólo tratándose del Primer Mandatario, sino de cualquier importante jefe comercial, industrial, social, militar o eclesiástico. Decir la verdad conlleva peligros de rechazo que suelen reflejarse en el riesgo de resultar ser mal visto o ser llevado a una resbalosa pendiente que conduzca al despido o a la pérdida de beneficios económicos.
   Al Jefe, Dueño o Presidente, se le elogia, se le enaltece, se le encomia y alaba, por temor a una reacción negativa que ponga en peligro ingresos que se han tornado necesarios para el extraño vivir de hoy, cargado de exigencias innecesarias que, de repente, lucen necesarias.
   Nuestro país tiene la fortuna de que, dentro de una imperfecta democracia, hay unos pocos periodistas que se atreven a presentar casos escandalosos que revelan el desprecio apático de las autoridades diversas hacia los pobres o, en casos más graves, contra los más débiles…o menos fuertes e inquietantes.
  Aparecen  algunos “nombres sonoros” llevados ante los tribunales por diversos casos de gran delito. Pero no aparecen las más altas cabezas delincuenciales.
No veo el nombre de altos jefes entre los acusados. ¿Eran y son tan ineficientes como para no enterarse de las diabluras que han cometido y cometen sus subordinados? ¿O es que son dignos de santificación?                                                                            
Las causas judiciales se mantienen en el ámbito de personajes secundarios: quienes se beneficiaron “en segundo grado” del manejo de drogas.  Me sorprende la profusión de exquisitos restaurantes, bares  tan o más lujosos que los de París, Londres o  Nueva York, junto a tiendas de semejante nivel que proliferan aquí como verdolaga.
   ¿De dónde salió tanto dinero en tan breve tiempo?
   ¿De  la droga y los “negocios” sucios?
   Creo que sí.
 Aquí están sucediendo cosas horribles.  Las torturas ya no están encerradas en las ergástulas  del “9” o “La Cuarenta”, con un breve grupo de torturadores como sucedió especialmente en  el horrendo ocaso y caída de la Era de Trujillo.      
Hoy tenemos una tortura diferente. Más sofisticada y amplia: el abuso contra los más débiles, en todos sentidos. No hay Seguridad Social, no hay Control de Precios, los hospitales y las escuelas públicas carecen de lo elemental, no hay ambulancias, no hay bomberos adecuadamente retribuídos y equipados para hacerle frente a las emergencias en las altas torres que se construyen, no hay protección policial eficiente…la lista es larga.
   Agradezcamos el Memorial que continuamente presentan por televisión –con pruebas fílmicas-  Nuria Piera, Alicia Ortega y Marino Zapete, Memorial tan veraz, dolido e indignado como fue aquel famoso Memorial que el rey Felipe IV de España encontró al desdoblar su servilleta en 1639, donde se le informaban   enormes males que estremecían la España del siglo XVII.
  Esperemos que nuestro Presidente ponga atención a lo que le dicen.
   Con buena intención y valentía.
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